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viernes, 23 de marzo de 2012

¿Qué comen los animales?


Todos los seres vivos necesitan alimentarse para vivir. Los animales no pueden elaborar su alimento como lo hacen las plantas. Deben de conseguirlo del ambiente en donde viven, comiendo a otros seres vivos.
Hay animales que comen solo vegetales, como por ejemplo: la liebre, la tortuga o el colibrí. Se llaman HERBÌVOROS.
Algunos se alimentan solo de animales, como el león, el puma o el lobo marino. Son CARNÌVOROS.
Otros comen animales y vegetales. Por ejemplo: el oso, el ñandú y la rata. Son animales OMNÌVOROS. El hombre también es OMNÌVORO.

sábado, 17 de marzo de 2012

América: la cuna del tomate.-

 Si tuviéramos que hacer un ranking relativo a la historia más rara y apasionante de un alimento desde luego que el tomate se llevaría el primer puesto: es una planta que nace en un continente (América) y se hace famoso en otro (Europa) tras múltiples vicisitudes dignas de un cuento tipo Cenicienta, llegando a nuestros días como el rey de los alimentos vegetales, eso sí, con una crisis de identidad digna de estudiar y siendo el 'conejillo de Indias' de todos los laboratorios que compiten por sus favores.
Pero no quiero desvelar el final de esta historia porque estoy seguro que Vd. que me lee puede pasar un rato divertido conociendo al más desconocido e indocumentado de los alimentos.
Su origen sigue siendo un misterio, pero todo hace apuntar a que los Andes fueron su cuna, algo tan discutido que hasta 'casi' una crisis diplomática estuvo a punto de producirse cuando con motivo del quinto centenario del redescubrimiento de América (ya estaba descubierta antes por los habitantes del continente) se publicó en Courrier de la Planète un artículo con los nombres de aquellos alimentos traídos desde México y Guatemala, entre los que no figuraba el tomate, pero si figuraba entre los que llegaron de los Andes y de Chile, esto hizo desatar las iras de Fernando del Paso, escritor y diplomático, el cual en su libro dedicado a la gastronomía mexicana, editado en París, titulado 'Douceur y passion de la cousine mexicaine' dijo indignado: "... escandalizado por la insolencia de algunos seudo-sabios que atribuyen al Perú el origen del tomate.", como se puede apreciar este hombre será diplomático de profesión pero no de condición.
Yo, por suerte, me encuentro entre esa variopinta legión de 'seudo-sabios' que defienden la andinidad del tomate, algo que he defendido tanto en mi asesoría de la historia de la gastronomía de Europa Latina T.V. que se edita en París, en su artículo dedicado a 'Los cangrejos a la Villedary', que puede ver si presiona aquí y en mi ponencia presentada en la conferencia dedicada al 'Aula de cultura alimentaria a orillas de Ebro', acto auspiciado por el Excmo. Ayuntamiento de Zaragoza y organizado por Slow Food España, celebrado el pasado 17 de mayo de 2007, que llevaba por título 'Que culpa tiene el tomate', así como en mi libro 'Historia de la cocina occidental'. Evidentemente solo con mi palabra no basta para convencer y mucho menos el insulto para imponerme, así que ahora me toca presentar mi tesis para defender mis argumentos.
Aunque es cierto que en las lenguas nativas del Perú, entre ellos el quechua de los incas,  no existe una palabra para designar esta fruta, porque es una fruta independientemente que se utilice como una hortaliza,  ni tampoco figure en los ajuares funerarios representado en los dibujos de sus mantas, en los que se reflejaba toda la vida cotidiana, no quiere decir que no fuera originario del lugar, sólo nos dice, dentro de la suposición, que no era alimento utilizado localmente y únicamente era una planta salvaje.
Si no lo encontramos documentado históricamente o arqueológicamente tendremos que recurrir a las nuevas tecnología y a la observación sobre el terreno. Con respecto a esta segunda posibilidad hay que decir que en Perú existen ocho especies salvajes en una franja comprendida entre el norte de Chile y sur de Ecuador, entre los que están el tomate que conocemos, sin variaciones genéticas, el esculentum, el tomate de la cereza, el tomate de la pasa, el peruviarum, el hirsutum, el cheesmanii, el chilense, el chmielewskii y el glandulosum, siendo los tres primeros de fruto rojos y el resto de color verde amarillento. Por otra parte si tenemos en consideración las recomendaciones del famoso biólogo y genetista Nicolai Ivanovich Vavilov (1887-1943) referentes a que sólo una especie es la que se escogió para la domesticación y la necesidad de buscar en el lugar donde más diversidad se tenga del tomate no tendremos dudas en lo referente al origen. Si a esto sumamos el estudio genético del tomate, que se comenzó en España, sobre los parentescos, estudio hecho a la inversa, demuestra que los originarios de las estribaciones de los Andes son los más alejados de la domesticación y por lo tanto más primitivos.
Si damos como buena esta hipótesis entonces deberíamos preguntarnos ¿como pudo llegar a Mesoamérica el tomate para ser domesticado si ni siquiera era apreciado como alimento?, todo hace evidenciar que las semillas llegaron llevadas por el viento, los ríos, el mar o algo más simple: transportada en el estómago de las aves en su migración, hecho observado por el jesuita Bernabé Cobo en 1653 en su libro 'Historia del Nuevo Mundo' al contar que ciertas palomas se alimentaban de tomates silvestres que tenían formas de bayas.
Este ignorancia sobre el pasado y domesticación de este alimento se debe en parte a la labor de los españoles en borrar toda la memoria histórica de los aborígenes americanos en su invasión cultural que fue desde la cultural, pasando por la religiosa y terminando en la puramente gastronómica, imponiendo sus costumbres en todo los ámbitos, prueba de ello, en lo referente a la alimentación, lo tenemos desde el segundo viaje de Colón, cuyo cometido fue el enviar semillas y alimentos al gusto europeo en un claro desprecio por la gastronomia de los indígenas (ver mi artículo dedicado a este viaje presionando aquí).
Una de las primeras noticias documentada sobre la existencia del tomate la tenemos, como no, de las crónicas de los españoles, en concreto de Bernal Díaz del Castillo el cual cuenta como en el año 1538 fue apresado por unos indios en Guatemala y se lo querían comer, a el y a sus hombres, en una cazuela aderezada con sal, ají y tomates. También este mismo conquistador cuenta sobre las antropofagias rituales de los aztecas en México preparando los brazos y piernas de sus vencidos con una salsa de chimole hecha de pimientos, tomates, cebollas silvestres y sal.
A estas alturas no creo que nadie dude del uso por primera vez del tomate en la gastronomía mexicana, al que los aztecas llamaban xitomalt y las tribus más al sur denominaban tomati, nombre que tomaron los españoles por no haber fruta parecida en Europa, no así la piña o el pepino que se parecían en apariencia a los conocidos en España, y cuyo  nombre perdura en casi todos los idiomas pese a franceses e italianos que lo llamaron manzanas del amor o manzana de oro.
Gracias a Bernardino de Sahagún (1499-1590) tenemos constancia del uso del tomate en la cocina de los indios cuando en su 'Historia general de las cosas de Nueva España' habla de los mercados indígenas y de la costumbre de las vendedoras de platos preparados como hacían el tomate: "Venden unos guisados hechos de pimientos y tomates, suele poner en ellos pimiento, pepitas de calabaza, tomates, pimientos verdes y tomates gordos y otras cosas que hacen los guisados sabrosos". Este texto está traducido a la lengua nahualt y es allí donde hace la distinción entre los dos tipos de tomates de los que habla, algo que en castellano no tenía traducción y que llama a los primeros tomalt y a los segundos xitomal, siendo estos últimos los que se comen en casi todo el mundo, los gordos y jugosos, siendo el tomalt unos pequeños y agrios. Hoy día en México se le denomina a los pequeños, verdes y agrios tomates y a los grandes y rojos jitomates.
Creo muy importante la aportación de Bernardino de Sahagún  porque en América Latina se come en los mercados de abastos y la alimentación que allí se toma es el exponente del gusto de los nativos y un lugar ideal para conocer a fondo la gastronomía del pueblo.
Con el tiempo el gusto de los conquistadores se fue imponiendo al indígena y poco a poco va desapareciendo las referencias al tomate, que seguramente se siguieron consumiendo en las casas de los nativos y quizá también en aquella en las que los españoles se casaban o amancebaban con las indias.

domingo, 11 de marzo de 2012

NUESTROS VECINOS

ARGENTINA

Capital: Buenos Aires

Población: 36.260.000 habitantes

Idioma: español

Superficie: 2.780.400 km²


BRASIL

Capital: Brasilia


Población: 183.888.000 habitantes


Idioma: portugués


Superficie: 8 514 877 km²

domingo, 4 de marzo de 2012

EL CARNAVAL


Comparsas de negros y lubolos
En Uruguay, las comparsas que son llamadas de negros y lubolos (blancos que se disfrazaban de negro para participar de las fiestas de los negros en la época colonial) interpretan diversos ritmos musicales vinculados al candombe. Estas comparsas están integradas por un cuerpo de bailarines, una "Cuerda de tambores" y la participación de los personajes típicos del candombe, como "La Mama Vieja", "El escobero y "El Gramillero". Aunque tienen su esplendor en los desfiles callejeros también participan en los tablados con una actuación bastante distinta. Sale un pequeño grupo de tambores, bailarines, etc. Los vestuarios son espectaculares y hay un especial énfasis en el canto. 



Los tambores

La danza se acompañaba musicalmente por los tamboriles, pero también con otros elementos todos de percusión como la mazacalla, la marimba, la tacuara y las hueseras.
Sobreviven los primeros que son de 4 tipos: el chico, el repique, el piano y el bombo. 


Personajes de la comparsa:

La modalidad actual del candombe está completamente adaptada al carnaval desde 1890, aunque perduran algunos personajes de las viejas "salas" metamorfoseados.

El "escobillero" era antes el encargado de dirigir el ceremonial con un bastón de borlas; hoy lleva una escoba con la cual practica sus malabares.
El "gramillero" representaba el brujo de la tribu, tenía su jerarquía. Por lo que vestía de sombrero de copa, levita, anteojos y barba blanca larga; bastón y valija yuyera, en una y otra mano.


La "mama vieja" con un abanico en la derecha y una sombrilla en la izquierda, recargada de faldas y enaguas, coquetea con el gramillero. La vedette es un elemento recientemente transculturado.

Para concursar oficialmente la comparsa de "negros y lubolos" debe presentar como mínimo 12 tamboriles, cinco bailarinas, una vedette, un escobero, dos gramilleros, dos mamas viejas, cuatro portabanderas, un portaestandarte, un portamedialuna y un bailarín. Se constituían con un mínimo de 45 miembros y un máximo de 60.
El tamborilero viste saco largo hasta la rodilla sin mangas, con volados. Alpargatas encintadas hasta la rodilla, camiseta blanca, bombachudo hasta la rodilla y sombrero de paja. 

sábado, 3 de marzo de 2012

LA UVA

EL RACIMO

Esta formado por dos partes:

A) RASPON: El palillo o escobajo

-Agua
-Tejidos
-Ácidos Orgánicos
-Taninos

B) UVA : Es el fruto del racimo. La composición de la UVA tiene tres partes de afuera hacia adentro las cuales  son:

-La Piel u hollejo
-La Pulpa
-la Semilla


LA PIEL

Es la parte externa existe una capa de cera que le da opacidad y se llama PRUINA en la que se pegan y adhieren las levaduras y están en estado latente o inactivas hasta el momento de estrujar el grano y liberar el mosto.

-Agua
-Minerales
-Sales
-Ácidos Orgánicos
-Tejidos
-Sustancias aromáticas que vienen del medio ambiente.
Pigmentos:
·        Verdes (Clorofila) En blancos y tintos inmaduros
·        Amarillos (Flavonoles) en blancos maduros
·        Rojos azulados (Antocianos) en tintos maduros

Los vinos blancos contienen mayor concentración de ácidos.
Los vinos tintos menos ácidos mas taninos.
La semilla tiene abundante cantidad de taninos.

LA PULPA

Tejido vegetal suave que se le llama la parte carnosa de la UVA y es la que nos da el mosto o jugo.

SEMILLA

En la semilla se encuentra taninos, sustancias oleosas, ácidos, sales.






















(Montevideo, 1861-1938) Pintor uruguayo. Fue un abogado destacado e intervino públicamente como diputado. Una de sus preocupaciones principales fue la enseñanza artística del momento, que él consideraba inadecuada. Luego de presentar un proyecto referido a la reforma de la misma, fue nombrado director de la Escuela de Artes y Oficios en 1915.
Planteó la formación de artesanos-artistas que no fueran simples obreros sino creadores pensantes; promovió el trabajo práctico en talleres y creó algunos nuevos como el de mimbrería. Asimismo intentó imponer un tipo de diseño que rescatara las formas de la flora y la fauna nativas, estimulando su conocimiento entre los estudiantes.
En 1917 Figari abandonó todas sus actividades para dedicarse de lleno a la pintura, pues hasta entonces había sido un "pintor de fin de semana" y contaba con una obra apenas conocida fuera del ámbito familiar. En 1921 se trasladó a Buenos Aires, donde permaneció cuatro años, y desde allí viajó a París, ciudad en la que residió nueve años, convirtiéndose en un atento observador de las vanguardias artísticas que se desarrollaban en la capital francesa.
La mayoría de sus  pinturas las realizó en París: sus negros, personajes camperos y escenas coloniales estaban muy lejos del universo parisino que le rodeaba. Las manchas y los colores expresivos, llenos de vitalidad, dan forma a cuerpos humanos y animales dotados de una enorme  elasticidad. Sus perros, presentes frecuentemente en los patios coloniales, así como los caballos de las escenas camperas, parecen seguir con su anatomía las contorsiones de los seres humanos a los que acompañan.
En 1933 Figari regresó al Uruguay con una importante obra después de más de diez años de ausencia.